Bienvenidos a Psicología de Vida

A través de este blog quiero compartir conocimientos y experiencias sobre la mente, el comportamiento y el sentir humano. Lejos de tecnicismos y diagnósticos psiquiátricos, me centro en la vida misma, en los condicionantes que influyen día a día en la felicidad o infelicidad de cada uno de nosotros. Para ello me baso en mi experiencia clínica en la consulta, en mi pasión por seguir formándome y aprendiendo cada año, cada día; en numerosas investigaciones que he contrastado; y cómo no, en mi experiencia personal. Mi objetivo es aportar y compartir. Mi deseo, poner en tus manos herramientas para ser más feliz.

domingo, 1 de junio de 2014

PERSONAS QUE "RESTAN"


         Quizás te haya ocurrido que después de estar con alguien durante un rato te notas especialmente triste, irritable, agotado, como si te hubieras quedado sin batería… Y piensas… "Si me encontraba tan bien hace un rato, ¿cómo es posible que ahora me sienta tan mal?" Una posible explicación es que esa persona con quien compartiste tu tiempo te haya “restado energía”.



        Recordemos que “donde pones tu atención pones tu energía”, por lo tanto, aquellas personas que buscan de forma constante captar tu atención, pero después no devuelven la suya, están quedándose con tu energía. Hay varias formas de captar la energía de otros. Vamos a explicar tres maneras: 



  1. El victimismo.
Se trata de aquellas personas que se sienten víctimas de sus vidas y constantemente necesitan ser escuchados. Buscan personas que donen oídos y atiendan a sus historias dolientes, a su continua queja y mala suerte. Los escuchadores terminan agotados, sin energía, porque aunque intenten dar algún consejo, estas víctimas no escuchan y generalmente, jamás lo llevan a cabo.
  


  1. La agresividad.
Son las personas que absorben energía de otras a través de la agresividad, generando temor, rabia o desánimo en sus presas.
Por ejemplo, aquellas personas que de repente te atacan con una crítica destructiva, o te culpan de que algo no haya salido bien. O incluso, sin necesidad de hablar, muestran gestos agresivos, como mirarte fijamente de forma intimidante. Son también aquellas personas que te hacen ver el lado negativo de las cosas. Así, si le comentas algo como “Voy a estudiar una oposición”, pueden responder “uff,  eso es perder el tiempo, está muy complicado aprobar”; absorbiendo tu energía y creando desánimo.  


  1. La ambigüedad.
  Se trata de aquellas personas que dan informaciones a medias, o de forma muy ambigua. Es difícil diferenciar cuándo hablan en serio o cuándo bromean. Generalmente a veces son distantes y otras veces cercanos, envolviéndose siempre en un halo de misterio. Generan desconcierto en los demás y es así como absorben la energía. Los demás invierten después su atención intentando pensar y descifrar “Qué querría decir con esto o aquello…”   



        Algunos expertos llaman a estas personas “vampiros energéticos”, por el hecho de succionar la energía de otros. También algunos, a mi parecer dando un tono de humor sarcástico, les llaman “agujeros negros”. Yo prefiero no designar en sí a la “persona” sino más bien a la “actitud” . Y es que si lo pensamos, todos en algún momento hemos caído en alguna de estas formas de “vampirismo energético”.


           CÓMO AFRONTARLO: "COMPASIÓN, PERO NO COLABORACIÓN"


        Generalmente las personas que intentan robar tu energía no lo hacen de forma consciente y premeditada. Su queja o su agresividad no es más que una muestra de su infelicidad. Por tanto, puedes mirarlos desde la compasión: ya tienen su propio castigo. Además, el sentimiento de compasión eleva tu energía, pero el sentimiento de hostilidad la agota.



       Sin embargo, tampoco podemos colaborar en su vampirismo. “Nadie quiere estar solo en el infierno”, pero acompañarlo no es salvarlo. Si alguien se está hundiendo en arenas movedizas es mejor no acercarte demasiado o también te hundirás. Puedes lanzarle una cuerda, y él o ella podrá elegir si agarrarla o no. Porque tampoco olvidemos que no podemos ayudar a quien no quiere ser ayudado...  

Mónica Ferrera, psicóloga. www.monicaferrera.es

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